


Tuvo su origen en una antigua cofradía que con el título de Nazarenos se fundó en 1610 en la parroquial de San Vicente mártir, extinguiéndose pocos años después. La actual Cofradía de Jesús Nazareno, vulgarmente conocida como "Congregación de Nazarenos", se fundó en 1651 a iniciativa de Claudio Gómez, Andrés de Rueda, Antonio Ruiz, José Flórez, Antonio Moreno y Francisco Guerrero.
Fines y funciones. Fueron sus fines principales costear el entierro de sus cofrades difuntos, y servir a Dios imitando su sagrada Pasión. Sus más destacados cultos lo fueron las pláticas cuaresmales, el Sermón de la Pasión y la procesión del Viernes Santo (sin duda su función más solemne). Esta salía de amanecida pasando primero por la Catedral para guiar después sus pasos, ya extramuros de la ciudad, hacia el humilladero. A la procesión asistían los cofrades con túnica de holandilla negra, capillo bajo, cordón de esparto, rosario de mano y cruz a cuestas, es decir, como nazarenos. Inicialmente en la carrera tan sólo figuraron dos insignias o pasos: el titular, Jesús Nazareno y Nuestra Sra. de la Soledad; posteriormente se incorporaron otros: La Verónica (1653), La Desnudez (1668), y La Crucifixión (1669). Colocados en la carrera iban los estandartes, tantos como pasos, y las sordinas y tambores (dos parejas). Cerraban el cortejo los mayordomos, la música (de ordinario la Capilla de la Catedral), los capellanes y la justicia real.
Órganos de Gobierno. El gobierno de la Cofradía se encomendaba cada año a dos mayordomos que presidían su junta de gobierno, formada además por dos abades, cuatro cuatros de mayordomos, dos cuatros de cabildo, dos contadores y diez oficiales, llamados por ello dieces.
Juntas. Tres veces al año la cofradía se reunía en junta general: el llamado Domingo de Lázaro, para la saca y reparto de la procesión; el Lunes de Pascua de Resurrección, para sancionar faltas habidas en la misma, y el día de Santa Cruz de Mayo para el nombramiento de mayordomos y renovación de cargos.
Bienes y recursos. La Congregación siempre fue cofradía numerosa y abierta a todo tipo de gentes, de hecho en su composición social podemos encontrar clérigos (obispos, canónigos, párrocos, monjas), nobles (regidores), burguesías (notarios, procuradores, mercaderes), artesanos (zapateros, sastres, tejedores, herreros, confiteros, curtidores, carpinteros) y simples jornaleros. El ingreso en la cofradía obligaba al pago de una cuota de entrada; además los cofrades pagaban semanalmente otra de cuatro maravedís. El crecido número de cofrades y algunas mandas piadosas le permitieron acumular un destacado patrimonio raíz, compuesto mayoritariamente por censos y foros.
Capilla e imágenes. La Cofradía de Jesús Nazareno estableció su sede en la iglesia parroquial de San Juan de Puertanueva. Aquí inicialmente se sirvió de la capilla que en 1596 mandó fabricar D. Jerónimo de Porras, si bien desde 1839 pasó a utilizar otra cedida por el Marqués de Valverde, Conde de Torrejón y de Casa Trejo. De esta capilla hoy no queda más que el arco de entrada y reja que sirven de altar a la Virgen de la Soledad.
PROCESIÓN
El modelo devocional de la Congregación estableció desde sus orígenes imitar los pasos dados por Nuestro Señor Jesucristo en su Pasión, de modo que su procesión haría memoria de ellos. Siguiendo pues el relato evangélico la procesión se iniciaba al rayar el alba, caminando por el humilladero hasta el Calvario. Más tarde se fijó estatutariamente que la hora de salida sería a las cinco de la mañana; hora que ha permanecido desde entonces inalterable. El recorrido asimismo no ha sufrido cambios, salvo el haber invertido el camino de ida. La carrera la inicia el paso titular desde la iglesia parroquial de San Juan de Puertanueva; los pasos previamente salen del Museo de Semana Santa y esperan en la C/ de Ramos Carrión.
Tras una estación de treinta y cinco minutos regresa, recogiéndose hacia el mediodía en el Museo de Semana Santa donde quedan depositados los pasos, salvo la imagen de la Virgen de La Soledad que lo hace en el templo de partida.
En la procesión los congregantes visten la primitiva túnica de percal negro, con caperuz romo, ceñida con cordón de esparto y decenario, medalla al cuello y sobre sus hombros portan una pequeña cruz de madera.
Del orden de la procesión se responsabiliza el abad, auxiliado por un viceabad, once coadjutores, uno por paso, y un centenar largo de celadores y colaboradores. Junto a los pasos se colocan estandartes, merlús, mayordomos (dos por paso), y hermanos honorarios. Tras la imagen de la Virgen de la Soledad va la presidencia que integran el capellán, junta directiva de la Cofradía y Sección de Damas, representantes municipales, y devotos.
Momentos singulares. Los más destacados son el anuncio de la procesión que hace el merlú, corneta y tambor enlutados, cuyos toques convocan a los hermanos en las horas previas a su salida; el inicio de la carrera en el interior de la iglesia de San Juan, cuando el paso titular Jesús Camino del Calvario es "bailado" a los sones de la marcha fúnebre de S. Thalberg; la reverencia que todos los pasos hacen a la Virgen de la Soledad en las Tres Cruces, y la vuelta a la Plaza Mayor, al regreso de la procesión, donde se bailan todos los pasos.

En la Semana Santa de 1999 se incorporó a la procesión una nueva imagen, Jesús Nazareno, obra del artista zamorano Antonio Pedrero Yéboles. La figura tallada en madera de pino de Suecia a tamaño natural representa a Jesús consolando a las santas mujeres de Jerusalén. Posteriormente, la Junta Pro-Semana Santa se lo donó a la cofradía del Santo Entierro. Es un paso de gran calidad, que representa el momento en que la Virgen y san Juan se marchan del Sepulcro. Magdalena llorosa sigue junto a la tumba. Nicodemo y José de Arimatea completan la escena.